Este libro está dedicado a meditar las últimas palabras de Cristo en la cruz, tomando como base el Salmo 31 (30), que Él citó literalmente. Se trata de una continuación de la glosa y comentario sobre el Salmo 22 (21) realizados por el autor hace muchos años en otra obrita denominada El abandono final. Una meditación teológica sobre la muerte cristiana (1999). Dicha continuación no se hace con ánimo de dar por terminada esa meditación, sino sólo con el propósito de seguir profundizando en el misterio de la muerte del Señor como victoria sobre nuestra muerte. Está dividido en dos partes, una glosa de la letra del Salmo, y un comentario que dirige la atención sobre los detalles del acto redentor ejercido por Cristo en el Calvario a favor de todos los hombres. En este comentario se trata de ir fijando la mirada de la fe no tanto -aunque también- sobre el más allá o más acá de la muerte, que es lo usual, cuanto sobre el instante preciso de la misma. La propuesta central del libro intenta aclarar cómo la victoria de la cruz ofrece, en el momento de su muerte, a todos y cada uno de los hombres de toda raza, época y edad, incluidos los no nacidos, la oportunidad definitiva de entrar en la Iglesia Católica, reconciliándose con Dios y con el prójimo. Dicha victoria transforma nuestra muerte en un posible acto supremo de amor y de entrega donal, con consecuencias trascendentales para cada persona y para toda la historia de la humanidad. Como conclusión, dado que la muerte de Cristo es el acto divino-humano que lo reconcilia todo y lo merece todo, incluida la resurrección, se añaden una recapitulación de las sugerencias que derivan de ella para nuestra esperanza, y una breve apostilla para explicar el acuerdo de la propuesta referida con la doctrina de la Iglesia.